En estos días pensando sobre las actuaciones y formas de comprotarse de los políticos de aquí y de allí, de este lado del charco y del otro, me parece que podíamos comparar la política con un dedo que toma una goma elástica y la tensa lo más posible, la estira todo lo que puede, pero que cuando la suelta vuelve a su posición original.
Aquí eso ocurre con mucha facilidad. Durante el período preelectoral se arreglan calles (incluso por el partido de la oposición), se regala comida, se promete solución al problema del agua o la luz..., y ¿luego qué? La goma sigue en el mismo sitio que estaba al principio.
Comprendo que los políticos no pueden solucionar todos los problemas del mundo, pero al menos pueden solucionar alguno.
Fdo.: Mangante de mangos
No hay comentarios:
Publicar un comentario