Querido, Barack, ¿se acuerda que un día le hablé de mi hermano mercedario y de cómo le habían denegado la entrada en su "atractivo" país? - Pues de nuevo vengo a hablarle de lo mismo, porque, sin saber la razón, o al menos conocer un motivo convincente, le han vuelto a denegar la entrada a mi compañero en Puerto Rico.

Al final no nos quedará más remedio que ir en Yola (cayuco, patera), pagar 50.000 pesos (1.000 euros) y realizar una ruta de vida o muerte, porque casi es la única forma de entrar en Puerto Rico.
Obamita, Obamita, usted piensa que mi hermano mercedario puede entrar a su país a aprovecharse, a vivir de la mendicidad, o enturbiar la sociedad norteamericana, y no se da cuenta que en su país viven, han entrado y están entrando ladrones de guante blanco todos los días, gente que no da buena imagen. Le pongo algunos ejemplos: José María Aznar ha ido y venido en varias ocasiones, sí, sí, ese señor que públicamente manda a la gente a tomar por... alzando el dedo corazón...; Hugo Chávez, ese presidente impertinente, charlatán, que critica y saca los colores a la política norteamericana...; los médicos y enfermeros puertoriqueños que fueron en ayuda humanitaria a Haití y, en medio del dolor y la tristeza, se fotografiaron con armas en las manos, brindando y de fiesta...
Bueno, Barack, no quiero cansarle, supongo que tendrá cosas más importantes en las que pensar y no perder el tiempo en si un mercedario entra o no en su país.
Terminaré esta carta cambiando mi última frase con respecto a la primera misiva que le envié y acabaré diciendo: "benditos gringos". Espero que así se nos abra la puerta.Fdo.: Un "amigo íntimo" de los EE.UU.
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