En estos días estamos comenzando la celebración del Año de la FE. Y yo quiero preguntarles a ustedes, mangantes qué significa esa palabra: FE.
No hacen faltas grandes teologías ni discursos. Escriban algo sencillo.
Pueden dar sus respuestas en los comentarios o en el mail: enviaunmango@gmail.com
11 de octubre de 2012
6 de octubre de 2012
Las mujeres y los niños
Jesús comenzó a dar un papel relevante a la mujer. Y tal y como escuchamos en el evangelio de este domingo, Él busca la igualdad entre ambos sexos. La mujer no es más que el hombre, ni el hombre más que la mujer. Se unirán, y los dos serán una sola carne.
Actualmente hay ya mayor igualdad entre hombre y mujer. El género femenino resuena con mayor fuerza y autoridad en nuestra sociedad, pero aún tenemos mucho camino que recorrer y muchos lugares y situaciones donde la mujer ve que le son robados sus derechos.
Otro de los sectores relegados a los últimos puestos y sin importancia dentro de la sociedad en la que vivió Jesús era el de los niños. Hasta que un niño no tenía los 12 años y eran presentados ya en el Templo no tenían derechos.
Jesús toma a unos niños, los abraza, los bendice y dice que de los que son como ellos es el Reino de los cielos. ¿A quién se le puede ocurrir poner como modelo a un niño que no representaba nada en aquella sociedad? –Sólo a Jesús.
Actualmente, por desgracia, muchos niños ven vulnerados sus derechos fundamentales: educación, sanidad, alimentación y recreación. Abracémosles y démosles lo que los niños se merecen. Sólo así estaremos imitando a Jesús.
3 de octubre de 2012
Mango y Manguillo: ¿Por qué llueve hacia abajo?
Mango: Claro, Mango, ¿quieres que te lo diga?
Manguillo: Sí, por favor.
Mango: Porque Dios, que está en el cielo, nos envía su bendición en forma de gotas de lluvia.
Manguillo: Ah, ya entiendo.
Mango: ¿Pero, tú sabes, Manguillo, que también puede llover hacia arriba?
Mangillo: ¿Cómo? Eso no es posible.
Mango: Sí, amiguito. Cada vez que bendices a Dios, Él está recibiendo tus palabras como gotas de agua fresca.
1 de octubre de 2012
La música une a las personas
Hace unos días les ponía esta imagen y les pedía, Mangantes, que dieran su opinión e interpretación del dibujo. Algunos han comentado y han puesto su reflexión. Y ahora soy yo quien pone su reflexión, que no es otra que la que aparece en la imagen original que encontré. Sin duda: "la música une a las personas". Yo al menos así lo he vivido durante toda mi vida. A través de la música he conocido grandes personas, he hecho grandes amigos, he compartido grandes momentos, he reído y llorado junto a muchas personas con las que he compartido acordes, ritmos y melodías...
La lista de personas que se han unido a mí y yo a ellas a través de la música sería infinita. Me atrevo a poner algunos nombres, siendo consciente que muchos otros se me olvidan, siendo consciente de que aún quedan muchos por encontrarse conmigo a través de la música. Como notas entrelazadas en un pentagrama, la música me ha unido a: Emilio, Merce, Mª Ángeles, Emilio José, Eduardo, Alicia y Marta, Vicente, Gabriel, Alejandro, Cobos, David, Goyo, Epi, Nissan, Francis, Sonia, Luis, Simón, Alfonso, Mati, José Ignacio, Jesús, niños y jóvenes del Coro Mosaico, Yasmin, Lainy, Caro, José, Yeily, Karina, Ermes, Irina, niños del Corito Chichigua, niños y jóvenes de Crisol y los Crisolitos, Fátima, Jesús, Lucía, Fran, Pablo, María, Almudena, Tere, Juani, niños de Menudos Redentores, Dani, María, Álvaro, Nacho, Luis...
Cada persona que he conocido a través de la música es una nota que ha quedado en el pentagrama de mi vida...
28 de septiembre de 2012
Todos cojos, mancos y tuertos
Desde luego,
Jesús a veces tiene unas cosas terribles… Este domingo en el evangelio dice que
si tu mano te hace pecar, córtatela, que si tu pie te hace caer, te lo cortes,
y que si tu ojo te lleva por el mal camino, te lo saques, porque es mejor
entrar en el Reino de los cielos cojo, manco o tuerto, que con todas las partes
del cuerpo, pero arrastrando un montón de pecados.
Yo aún no he
estado en el Reino de los cielos, pero si me pusiera a imaginar cómo es aquello
y cómo están las personas que están allí me los imagino a todos cojos, mancos y
tuertos, porque ¿quién no peca en algún momento de su vida? ¿quién no comete
errores? ¿quién no se deja llevar por la tentación?
La comparación
que utiliza Jesús es fuerte y radical, pero nosotros podemos suavizarla un poco
y explicarla de forma que no tengamos que quedarnos todos cojos, mancos y
tuertos.
Por eso
propongo algo que en el tiempo de Jesús no existía: el “RECICLADO”. Ahora está
de moda reciclar, reconvertir, reorientar y reutilizar aquello que ya no nos
sirve y botamos al zafacón.
Por eso si
tus acciones (tu mano) no son buenas, recicla buenas acciones, reutiliza tu
mano y ponla a hacer cosas positivas por los demás.
Si tus pasos
(tu pie) no van bien encaminados y te llevan por el mal camino, no te lo cortes
así sin más, reutilízalo, camina por otros senderos, busca otras metas más
beneficiosas para todos.
Si tu mirada
no es pura, si miras con recelo a los demás; si tu mirada está cargada de odio,
no te lo saques aún, recíclalo y pon tu mirada en el evangelio, lee la Palabra
de Dios, y así tu ojo estará mejor orientado.
Yo no sé
ustedes, pero a mí no me gustaría quedarme ni cojo, ni manco ni tuerto, así que
pongámonos a reciclar nuestras manos, nuestros pies y nuestros ojos dándole un
mejor uso.
26 de septiembre de 2012
¡Cuidado, que viene el padre!
A veces uno vive escenas graciosas en la vida, situaciones que están condicionadas por una concepción concreta de la vida, pero que no te queda más remedio que terminar riéndote.
Les cuento: el otro día iba por la calle, camino a la parroquia, y vi cómo una señora echaba improperios e insultos a un señor que parce ser que pasaba por la calle y le había robado un aguacate de un árbol que ella tenía en su jardín de entrada a la casa. La conversación iba subiendo de tono y las palabras menos amables salían de la boca de cada uno de ellos. Al pasar yo por la casa, me miraron, me reconocieron y se callaron. La situación me parecía a aquella en la que Jesús calmó la tempestad. Cuando avancé unos metros y estaba a una distancia prudencial, el huracán de "palabras bonitas" entre aquellas personas continuó y volvieron a decirse de todo. Total que el milagro de calmar la tempestad fue sólo un espejismo. Ante aquella situación, empecé a reírme y no paré hasta llegar a la Parroquia.
Está claro que, como contaba hace algunos días, el padre en algunos lugares todavía impone respeto. Delante del padre hay que hablar bien, ser educados y respetuosos; pero detrás...
Quizá aquellas personas aprendieron otrso mandamientos diferentes a los que a mí me enseñaron. Tal vez sus mandamientos fueron formulados de otra manera:
Les cuento: el otro día iba por la calle, camino a la parroquia, y vi cómo una señora echaba improperios e insultos a un señor que parce ser que pasaba por la calle y le había robado un aguacate de un árbol que ella tenía en su jardín de entrada a la casa. La conversación iba subiendo de tono y las palabras menos amables salían de la boca de cada uno de ellos. Al pasar yo por la casa, me miraron, me reconocieron y se callaron. La situación me parecía a aquella en la que Jesús calmó la tempestad. Cuando avancé unos metros y estaba a una distancia prudencial, el huracán de "palabras bonitas" entre aquellas personas continuó y volvieron a decirse de todo. Total que el milagro de calmar la tempestad fue sólo un espejismo. Ante aquella situación, empecé a reírme y no paré hasta llegar a la Parroquia.
Está claro que, como contaba hace algunos días, el padre en algunos lugares todavía impone respeto. Delante del padre hay que hablar bien, ser educados y respetuosos; pero detrás...
Quizá aquellas personas aprendieron otrso mandamientos diferentes a los que a mí me enseñaron. Tal vez sus mandamientos fueron formulados de otra manera:
- Amarás a Dios sobre todas las cosas, si hay presente algún sacerdote.
- No tomarás el nombre de Dios en vano, si te escucha el padre.
- Santificarás las fiestas, si te ve el cura.
- Honrarás a tu padre y a tu madre, cuando te observe el padre de tu parroquia.
- No matarás, cuando haya un sacerdote delante.
- ...
24 de septiembre de 2012
MARÍA DE LA MERCED
ELLA es la razón por la que hoy muchos mercedarios y mercedarias estemos en el mundo regalando libertad. Sintiéndonos frágiles y débiles es ELLA la que alienta nuestros pasos y nos invita a seguir el camino de Nolasco.
María de la Merced está hoy presente en muchos redentores y redentoras que sienten la urgente necesidad de hablar de libertad y romper cadenas.
Hoy, especialmente aquí, en República Dominicana, me siento unido a todo este pueblo que se acerca a María de la Merced, su patrona, pidiéndole que les regale su amor y su libertad.
Rompe, Madre, las cadenas que oprimen a este pueblo y libéranos a todos de la esclavitud.
María de la Merced está hoy presente en muchos redentores y redentoras que sienten la urgente necesidad de hablar de libertad y romper cadenas.
Hoy, especialmente aquí, en República Dominicana, me siento unido a todo este pueblo que se acerca a María de la Merced, su patrona, pidiéndole que les regale su amor y su libertad.
Rompe, Madre, las cadenas que oprimen a este pueblo y libéranos a todos de la esclavitud.
22 de septiembre de 2012
Cuántas liebres y qué pocas tortugas
Imagino que
todos en algún momento de su vida han leído esa fábula de Esopo donde se nos
narra que una liebre retó a una tortuga en una carrera a ver quién llegaba
antes a la meta. La liebre, que se consideraba muy rápida y veloz, se confió
durante el trayecto, paró en varias ocasiones y cuando quiso darse cuenta la
tortuga estaba entrando victoriosa por la línea de meta. El cuento nos enseña
que no siempre la más veloz es la que gana y que los que parecen que van de
último terminan ganando la carrera.
Al leer el
evangelio de este domingo, donde Jesús dice que quien quiera ser primero que sea el último y el servidor de todos
parece como que el Mesías está narrando esa misma historia de la liebre y la
tortuga, donde los que que parecen que van a perder ganan, y los que parecen
que van a ganar luego pierden.Y analizando nuestro mundo, uno puede descubrir muchas liebres y alguna que otra tortuga. Hay muchas liebres: personas que van deprisa, que pretenden comerse el mundo, que por donde pasan arrasan, que se creen muy listos, muy inteligentes y poderosos, dueños de lo propio y lo ajeno. Pero quizá cuando pasen por la línea de meta del Reino de Dios, se darán cuenta que con su actitud y forma de vivir no han conseguido vencer en la carrera de la vida.
Hay otras personas, por el contrario, que son tortugas: no sobresalen en nada, no destacan, la sociedad no los valora, tienen lo justo para ir viviendo cada día, no son tan inteligentes, poderosos y ricos; y sin embargo, cuando lleguen al final de la carrera de la vida y pasen por la línea de meta del Reino de Dios serán los campeones, los auténticos vencedores.
Hermano, hermana, piensa bien cómo quieres “competir” en esta vida: como tortuga o como liebre.
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