26 de octubre de 2011

La fe, una cuestión de pico y pala


     Hace unos días vi cómo un señor picaba y picaba en el suelo, ya que estaba haciendo un hoyo. Cuando había picado un rato cogía la pala y se ponía a sacar la tierra...
     Aquella imagen me hizo reflexionar y se me ocurrió pensar que la fe es una cuestión de pico y pala, sí, sí: de pico y pala. Como cristianos necesitamos el pico para ahondar, para escarbar, para profundizar, para llegar lo más adentro posible y así, desde nuestro interior, encontrarnos con Dios. Pero también tenemos que usar la pala y esparcir la tierra, la Palabra de Dios para que llegue a otros lugares.
     Bien es cierto que no todas las personas son iguales. Las hay más profundas, más interiorizadoras, a otras se les da mejor, sin embargo, expandir y divulgar. Todos somos necesarios, todos nos necesitamos. Si el pico no cava, la pala no puede sacar la tierra; si la pala no saca la tierra de nada sirve que hayamos cavado.
     Y no pensemos que ambos trabajos son fáciles, ¡qué va! Los dos oficios requieren nuestro esfuerzo y dedicación.
     ¿Y tú qué eres: pico, pala o las dos cosas?

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